Por: David Torres, periodista
A la una de la madrugada, hora de Alemania —seis de la tarde en Colombia—, subí al autobús. Tras días recorriendo raudas vías de trenes de alta velocidad, cercanías, tranvías y metros, ahora me embarco en una nueva experiencia: un FLiXBUS de dos pisos, que parte por carretera hacia la Ciudad Luz. Hacia París.
Es el sueño que compartí con mi padre, Milciades Torres Barragán, hace ya medio siglo. Y hoy, después de cincuenta años, por fin voy a palparlo, a degustarlo, a tocarlo y a respirarlo.
París no es solo una ciudad: es el corazón de Europa, faro mundial del arte, la moda, la gastronomía y la cultura. Sus calles, dibujadas en el siglo XIX, respiran encanto en cada esquina. Y pronto… muy pronto, estaré allí, alzando la mano para tocar la Torre Eiffel.
Lo que soñamos juntos, por fin es real.
About The Author
Views: 67