Por: David Torres, periodista en zona de alto riesgo
Y el viaje nos llevó a Tunja, ciudad marcada por el frío y por el esperado retorno de las lluvias, tras una larga temporada de sequía.
Sus calles señoriales, muchas de ellas adoquinadas, ahora brillan bajo el agua y reflejan vientos fuertes que anuncian heladas. Las autoridades y los campesinos han recibido este cambio con alivio inmenso: las precipitaciones llegan para mitigar el riesgo de incendios forestales que amenazaban la región.
Tunja vuelve así a lo que siempre ha sido: tierra de temporadas frías, donde sus habitantes se abrigan, se protegen y reciben el agua como bendición. La ciudad antigua, noble y quieta, recupera su aire de siempre: el invierno ha vuelto a casa.
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