Gustavo Petro, el presidente electo que se posesionará el próximo 7 de agosto del 2022, dejó a más de 500 alcaldes de Colombia, esperando en el muelle de Barranca, vestidos y alborotados.
La noticia se diseminó por todo el Magdalena Medio, donde incluso muchos de los mandatarios estaban ahí, al pie del cañón desde muy tempranas horas que empezaron a llegar.
El hotel Tequendama, en el centro de Bogotá, esta atiborrado, incluso de muchos caimanes y lagartos, que esperaban hacer lobby, para lograr algún contratito y para entrar a tiempo porque, supuestamente, elpresidente electo, Gustavo Petro, llegaría a las 9:00 de la mañana.
El caso de los alcaldes del sur de Bolívar, muchos de ellos viajaron por horas en carretera, otros tuvieron que tomar chalupa y después un avión que los llevaría sin interrupción al tan anhelado EL DORADO; el encuentro era supremamente importante porque traían debajo del brazo los sueños de muchos ciudadanos que cada vez que llueve tienen necesidades de sus municipios para exponerlas ante el nuevo gobierno.
La aguja del minutero marcaba las 12 meridiano y la esperanza se esfumaba en los asistentes que empezaron a invadir rumores, “Petro No dejó como las novias de Barranca, esperando en el muelle, vestidas y alborotada”. Pero con decencia los nuestros, escuchaban la informidad de muchos que gritaban “Que se haga presente, de lo contrario nos retiramos” y ente aplausos, todo se congelo cuando irrumpió una voz que dijo:
“Petro sí asistirá hacia las 2:00 de la tarde porque tenía compromisos muy importantes en medio de su agenda antes de la posesión el 7 de agosto; la agenda obviamente se congestiona, están comenzando a llegar las delegaciones internacionales, estamos desplegando toda la capacidad física que tenemos para atender los compromisos que en estos días se están presentando”.
Luego cuando el reloj marcó la hora de almuerzo, se calmaron los ánimos, pero a las 2:00 de la tarde el horario quedó petrificado y en tono alto, el tono subió los decibeles “Petro, Petro, Petro”, no para alboroto, sino para protestar porque todos quedaron esperan, como la novia de Barranca, vestidas y alborotadas.
Gilberto Toro, director de la Federación de Municipios, anunció que el presidente no llegaría y levantó la sesión. Colorín colorado, Petrosky dejó petrificado a los 500 alcaldes de Colombia, entre ellos los del Magdalena Medio y del sur de Bolívar.