Por: David Torres, periodista en zona de alto riesgo
Cantagallo, Bolívar — Los niños no son solo el futuro: son el corazón mismo de este pueblo. Así lo ha entendido el alcalde Omar Esparragoza Ponce, quien tiene claro que donde hay infancia feliz, hay esperanza para todos.
En el marco de los procesos de retorno y reubicación, la Unidad para las Víctimas, junto con la Alcaldía Municipal y la Mesa de Participación de Víctimas, entregó dotación deportiva a los niños y niñas de la Institución Educativa José María Cuéllar Díaz, sede Brisas de Bolívar.
Y bastó eso: balones, redes, uniformes… para que la alegría despertara de golpe. Son una población que ha vivido en carne propia el conflicto del país, y sin embargo, sus ojos brillaron como si nada hubiera pasado. Los sueños regresaron, la sonrisa volvió a ser la protagonista.
La primera autoridad del primer puerto petrolero del sur de Bolívar sigue sumando esfuerzos: fortalecer el deporte, la recreación y el bienestar no es lujo, es necesidad. Porque cada niño que juega es un niño que elige la vida, la paz y el porvenir.
Cantagallo tiene su tesoro: sus niños. Y merecen todo.
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