Por: David Torres, periodista en zona de alto riesgo
Como una mala pesadilla que no se quiere ir, los apagones prolongados han regresado al municipio de Simití. La empresa Afinia, que debería garantizar el servicio de energía eléctrica, ha vuelto a incumplir los horarios establecidos, dejando a familias enteras sin luz por más de 12 horas consecutivas, sin explicaciones ni respuestas.
Un servicio que no llega, pero las irregularidades sí y la tarifa cara.
La situación ha generado indignación en la comunidad. Se ha señalado que mientras el pueblo permanece a oscuras, muchos de los operadores de la empresa residen en el vecino municipio de Santa Rosa del Sur, donde el servicio no se interrumpe de la misma manera. Una discriminación que duele y que cuesta entender.
Voces ciudadanas denuncian también que dentro de la estructura de la empresa se han detectado situaciones irregulares: presuntas manipulaciones en los medidores, cortes injustificados y hasta presunto robo de energía por parte de quienes deberían vigilar que el servicio funcione bien.
«Ellos son los que proponen el robo, son los que cortan la energía, son los que colocan lecturas a sabiendas sin prestar un buen servicio y siguen robando al usuario.» — Denuncia de un habitante de Simití.
¿Dónde están las autoridades?
Lo más preocupante no es solo la falta de luz, sino la falta de respuestas. Horas sin energía afectan la salud, la economía y la calidad de vida de los simiteños, y hasta ahora, nadie ha explicado qué está pasando ni cuándo se solucionará.
La pregunta que todos se hacen es clara: ¿Dónde están las autoridades encargadas de vigilar que Afinia cumpla con su deber? ¿Será que Simití es otro país donde no llega la gobernabilidad?
Los usuarios pagan por un servicio que no reciben. Y la indignación crece a la misma velocidad que la oscuridad en las calles de un pueblo que merece ser escuchado.
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