Hoy fue sepultado en el municipio de San Pablo, el joven de 16 años de edad que fue electrocutado por un rayo; los hechos se registraron en el corregimiento del Diamante, municipio de Simití, departamento de Bolívar, cuando el travieso en compañía de un amiguito, se desplazaban en un sendero veredal; él fue sorprendido por la fuerza de una descarga eléctrica que caía del cielo.
Yefrey Tamara era tan querido en la comunidad que después de sufrir el percance, la comunidad improviso una ambulancia “humana”, donde armaron un cajón con palos y toldas para que el sol o la lluvia no lo afectara; en las puntas colocaron una hamaca y con la fuerza de 12 hombres distribuidos en cada extremo, sostenían el andamio que cargaba el cuerpo para evitar que la fuerza del rio los arrastraran.
Ellos, los valientes ciudadanos del campo, cruzaron la embravecida quebrada y cuando tomaron la ruta hacia el plano donde comienza a morir la fronda de la serranía de San Lucas, estribaciones de la cordillera Central en el sur de Bolívar, el muchacho cesó de respirar.
Un dolor inmarcesible caló rostros dolido de cada uno de los que empujaban la camilla improvisada, que de un momento a otro se convirtió en un lúgubre féretro que dominó el panorama del silencio agreste.
Sus amiguitos del grupo octavo grado del Instituto Educativo Técnico Agropecuario y empresarial de Pozoazul le rindieron tributo, que en paz descanse el travieso Yefrey, el niño campesino que le robó el corazón a los que lo conocieron en su hábitat natural.