Por: David Torres, periodista en zona de alto riesgo
Bajo un cielo azul intenso, se alza majestuoso el Palacio de Cibeles, hoy sede del Ayuntamiento de Madrid. Su fachada blanca, casi como de nácar, brilla bajo el sol de la ciudad, recordándonos que la capital de España tiene rostro de elegancia y grandeza.
Con sus torres coronadas de agujas y su arquitectura que mezcla lo neoclásico con lo monumental, este edificio parece un palacio sacado de un cuento. Es la puerta grande de Madrid, donde convergen la Calle de Alcalá y el Paseo de la Castellana, testigo de cada paso de quienes cruzan sus inmediaciones.
Turistas y madrileños cruzan la plaza, con sombras largas que dibujan el asfalto, mientras el sol baña cada detalle de esta joya arquitectónica. No es solo un edificio; es el corazón que late en el centro de la ciudad, la bienvenida más hermosa que recibe quien llega a conocerla.
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