Una parranda que se convirtió en tertulia vallenata
En medio de cervezas y música vallenata de antaño, un grupo de jovenzuelos de espíritu parrandero se dejaron llevar de la magia de las melodías del pasado, donde el menor cumplió 56 años de edad; medio siglo que marca en la impronta recuerdos del ayer; ellos tocados por la melancolía de las casetas como La salsa mona, La Ele y la Tómbola, eclosionan recuerdos marcados en un cuadro antiquísimo que inspiraba tal vez, el efecto del alcoholo y se daban un viaje al pasado, trasladándose por un túnel retrospectivo, para vivenciar y recordar las vivencias de los simiteños a través de un viaje musical de Enrique Díaz, Juancho Polo Valencia, Calixto Ochoa y un centenar de jugares de la década de los años 50 y 60, que se han borrado de la memoria, carcomida por el Alzheimer.
Edgar Blanquizet se convirtió en el picotero mayor… pero tras de él, se encontraba el repertorio musical que aún conservaba la viejoteca de Kennedy Torres; rodeado del parrandero del campo, Hernán Niz, el hombre de la bolita de queso; Julio Ceña, romántico anónimo; el candidato, Cesar González y el periodista, David Torres que quedó “foqueado” con siete cervezas. Ellos, formaron la tertulia vallenata del ayer, que despertó los sueños del pasado, a través de los recuerdos que deja el acetato; melodías que aun retumban en los tímpanos de los jóvenes de espíritu: “El Picante de Calixto Ochoa; El ají picante de Aníbal Velásquez; Juventud, Flaca y Loca y El acordeón pitador de Lisandro Meza; El rico cují, de Enrique Díaz; Costumbres perdidas en la voz de Los Hermanos Zuleta; Alicia Dorada de Alejandro Duran; entre otros juglares del Vallenato, compositores e intérpretes que quedaron plasmados en la memoria y no podía faltar ausencia sentimental de Silvio Brito.