Por: David Torres, periodista en zona de alto riesgo
Una turista llamada Laura protagonizó un episodio bochornoso en el corazón de Getsemaní, muy cerca del Callejón Ancho, donde reside la reconocida cartagenera Jaquelin Álvarez. La mujer, en un arranque de entusiasmo, comenzó a bailar y mover las caderas con energía —al estilo de Shakira— y se apoyó con fuerza sobre la escultura del Cura Umaña. El peso y el empuje fueron suficientes para que la pieza histórica se viniera abajo.
Afortunadamente, la historia no terminó en impunidad. La turista reconoció su error de inmediato, pidió disculpas a la ciudad de Cartagena y asumió el compromiso de pagar la reparación del daño. Según confirmó la administración distrital:
«La mujer se acercó voluntariamente, ofreció disculpas a la ciudad y asumió el pago de la reparación del daño ocasionado.»
Restauración general en Getsemaní
El incidente coincidió con un plan de mantenimiento mayor que ya estaba anunciado: tanto la estatua del Cura Umaña como la de Pedro Romero fueron retiradas para su restauración integral. También la fachada de la Parroquia de la Santísima Trinidad recibirá trabajos de conservación, todo de cara a las próximas Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre, cuando Cartagena recibe a miles de visitantes.
Una lección para todos: el patrimonio de nuestra ciudad merece respeto, no escenarios de baile. Quien lo daña, debe hacerse cargo.
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