El cementerio nos une

Trabajo en conjunto por el campo santo

En una campaña que se inició cuando un vendaval se llevó parte del recubrimiento del cementerio de Simití, el sacerdote, Manuel Zabaleta Orozco y varios ciudadanos se dieron la tarea de realizar una convocatoria para impedir que el campo santo de Simití, Bolívar, se deteriorara.

No se centraron en un grupo, sino que involucraron a todos los sectores de la sociedad, para conservar en buen estado la casa de todos y convertir el cementerio de Simití, en un parque donde quepamos todos, ya que allí, termina el confín de la vida.

Participaron todas las iglesias, la comunidad en general y sin distingo políticos aportaron lo que pudieron. Entre todos hicieron la obra y se comprometieron en cuidarla y protegerla la obra que edifico la comunidad: Es el lema de una obra que costó el bolsillo de los ciudadanos de pie, donde muchos aportaron comida para animar a los voluntarios que con ahínco trabajaron en una jornada ciudadana.

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