Por: David Torres, Periodista en zona de alto riesgo
SIMITÍ, BOLÍVAR — La crisis energética en el sur del departamento alcanzó un punto alarmante. Este sábado 22 de agosto a las 8:40 p.m., el Hospital de Segundo Nivel San Antonio de Padua —único centro hospitalario de esa complejidad en la subregión— quedó completamente a oscuras debido a un racionamiento de la empresa Afinia.
La emergencia escaló en gravedad al confirmarse que la planta eléctrica de repuesto no funcionó, paralizando los servicios médicos y poniendo en riesgo directo la vida de los pacientes internados. Líderes locales calificaron el hecho como un reflejo del abandono estatal.
Puntos clave de la denuncia
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Falla de contingencia: El colapso del generador de emergencia dejó sin fluido ni respaldo técnico al centro asistencial durante la noche.
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Contraste regional: Mientras poblaciones vecinas como Morales cuentan con servicio continuo a través de la empresa Centrales, en Simití y zonas aledañas los racionamientos superan habitualmente las 12 horas.
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Falta de soluciones sostenibles: Pese a la altísima radiación solar de la zona, las autoridades no han implementado sistemas de energía fotovoltaica para blindar la infraestructura crítica.
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Protesta simbólica: Sectores religiosos y comunitarios llamaron a suspender el uso de motores privados en solidaridad con los habitantes que padecen las fallas continuas.
La comunidad exige la intervención inmediata del Gobierno Nacional, la Gobernación de Bolívar y las alcaldías locales para reestructurar la prestación del servicio y garantizar la vida en la red pública de salud.
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