Simiti despidió a Pedro en ¡Grande!

No solo lagrimas derramaron sus amigos, sino que los cantantes dejaron volar sus voces y en serenata permanente plasmaron en el cielo las viejas letras de la música ribereña; después de recorrer desde su vivienda a la casa de la Cultura, donde todo el pueblo aclama que el templo de las artes de los simiteños cambie de nombre y lo rebauticen como “Pedro Escorcia López” ahí, su compadre Martel Rodríguez Noguera, afirmó el papel de padrino y selló el compromiso de padre para proteger al pequeño hijo, Escorcia López; mientras jóvenes danzaron al lado del féretro y sus amigos de fútbol… de canto… repicaban a todo pulmón los ritmos de las chirimías autóctonas.

Ni el cura del pueblo se pudo quedar callado, Manuel Zabaleta Orozco, párroco de Simití, en su liturgia reafirmó que es necesario rebautizar la Casa de la Cultura y que al igual que la escuela María Gómez y al colegio Eutimio Gutiérrez, la casa del arte debe llevar su nombre, “Pedro Escorcia” por su vocación de servir a la danza.
Fue un funeral sin precedente histórico, con chirimía, con banda, con danza, con cantantes y canciones típicas, con una coreografía única, donde todos los artistas simiteños se sumaron como hermanos para brindarle a Pedro un descanso como los grandes artistas.

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