Nadie podrá pescar en la zona protegida del rincón del Trapiche.

Los once pescadores más experimentados de Simití, en los que se encuentra el sabio del cenagal, Rafael Vásquez, Hernán Mendoza Toloza, Fredy “el Mello” García Aguedelo, Adolfo Gil, Fredy Hernandez, Sergio Flórez, Nego Figueroa, el Presidente de la Junta de Acción Comunal del Tesoro, Manuel Linares Cervantes entre otros con la coordinación de Edgar Arrieta, llegaron a una ciénaga virgen, ubicada en el río Simití y transportaron más de 10 toneladas de agalla al rincón del Trapiche en la ciénaga grande de Simití, donde se sembró la semilla del vegetal submarino, que sirve de sala-cuna o de incubadora para garantizar el crecimiento de los pececillos; los nativos bautizaron esta especie como: “La Madreagua”

¿Qué es La Madreagua?
No es una leyenda de ayer, narradas por los abuelos en esos tiempos de invierno, historias de miedo, para que los niños y niñas NO se bañaran en la ciénaga durante todo el día; Las Madreagua, es una alga que vive en las profundidades de las aguas dulces y se deposita en las ciénagas vírgenes; pero ella tiene un función o trabajo fundamental: atrapar todos los contaminantes que son procesados y luego devueltos a la superficie en forma de masa, convertidos en una trozos descompuestos que flotan a la deriva y que con la ayuda del agua y el sol, se desintegran.
Así lo referencia el pescador, por ser parte fundamental para el crecimiento y evolución de los alevinos; es como si millones de pececillos jugaran a las escondidas en un laberinto, donde pueden correr sin frenesí; la alga se infla como una esponja debajo del agua; allí se meten los pescados chicos para evadir y salir en estampada cuando se sientan amenazados por los depredadores que habitan en las aguas y las aves que surcan los cielos… ellos, no puedan comérselos.

Desde éste sitio, una ciénaga virgen muy cerca de Cerrodeburgos, los once pescadores lanzan atarrayas para atrapar de raíz el alga y así, subirla a dos canoas de alto calado, que ellos utilizaron para trasportar con toda delicadeza y llenada la embarcación, tres horas después arrojarla al lugar para rehabilitar la ciénaga de Simití.

Luego de narrar tantos cuentos de cuna, se recorrió en motor-canoa por el río, más de una hora; penetraron al caño cubierto de reptiles, aves endémicas y migratorias, para luego cruzar la gigantesca ciénaga de Simití que nos llevó al objetivo trazado, el rincón del Trapiche, el lugar escogido por los expertos para liberar los vegetales; ahí se limitó el sitio, para que pescadores, trasmalleros, cazadores furtivos o delincuentes del negocio del bocachico ilícito, respeten el lugar “TICCA Simití”, construido con mucho sacrificio por la Junta de Acción Comunal de Chambacú, que tiene una sola finalidad, crear una zona protegida; vedada, prohibida para pescar, sólo para que crezca la agalla, allí evolucionen y florezcan en el lugar, miles, NO… perdón, millones de pececillos de todas las especies y se pueblen de peces la ciénaga grande de Simití.

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