Murió el danzarín de Simití, Pedro Escorcia López

Sorprendido quede al saber la noticia que un hombre atlético, deportistas y sobre todo entregado a la danza tradicional, autóctona, murió de repente hoy 1 de mayo, a causa presuntamente de un infartó.

Desde muy chico, Pedro Escorcia López, se dedicó a la danza, montajes en escenas del garabato lo hacían relucir; el ciempiés, el mapale, las mojiganga, las pilanderas entre otras, fueron montada por la creatividad de un artesano de las artes, recuerdo que entregaba alma y cuerpo buscando como loco lugares para poder practicar, enseñar a sus discípulos que lo seguía fielmente a cualquier lado.

Recorrió muchos lugares de éste país, exportando la cultura simiteña, llevando alegría. Con esa sonrisa inmarcesible uno de los hombres más encantadores de Simití, dejó un legado que nunca se podrá borrar, es inabarcable su dinamismo de montajes de obras y con él, también se fue su legado, su experiencia en armonía, en compás y sobre todo en el montaje de la danza criolla, anfibia, que fluía por sus venas, como el oleaje de la ciénaga; No falta resaltar que Escorcia López, era un hombre dicharachero, alegre y bullanguero, que prometía aún mucho, sobre todo en las fiestas de la independencia de Cargadero, de San Simón y cuanto festival pueblerino hubiese en la ribera del Magdalena.
Adiós al amigo, al artista, al constructor de sueños y ojalá que en un tiempo NO muy lejano, con tantas obras que puso en escena en la cancha de la Original, se le retribuya con rebautizar con su nombre la casa de la cultura, lugar donde departió por mucho tiempo. Pedro Escorcia era sin duda alguna un bailarín empedernido, adicto al folclor, entregado al arte de la armonía y de la música autóctona, Escorcia López era un verdadero danzarín.

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