Muere el psicópata del Carmen de Fátima, el feminicida que tenía aterrorizado a Santa Rosa del sur.

Después de dos días de haber quedado tendido en la selva del corregimiento de Fátima, jurisdicción del municipio de Santa Rosa del sur, Bolívar; un equipo compuesto de policías y militares en cabeza del alcalde, Delmar Burgos Uribe, lograron traer el cadáver del sonado psicópata del Carmen de Fátima, el feminicida que asesinó a tiros el 20 de julio a las 11 de la mañana a su compañera, Leidy Seguanez Muñoz y al compadre de ella, Luis Gabriel Márquez de la Hoz y amenazó de envenenar con cianuro el agua que consumen los santarroseños.

El cadáver del que envida corresponde al nombre de Rafal Antonio Torres, fue depositado en la morgue del hospital Local, Manuel Elkin Patarroyo; después que efectivos de la Sijin lo identificaran y evaluaran el cadáver.

El episodio de búsqueda fue todo de película; narra Noralinda: “Al estilo de las películas del viejo oeste americano; una cuadrilla de ciudadanos se armaron con escopetas caceras y se entraron a la montaña, y en medio de la maraña, se dispusieron en dar con el paradero del psicópata del Carmen de Fátima. Este, al percatarse de la presencia de hombres armados de la comunidad que lo buscaban como perros rabiosos, no acogió el llamado y empezó a disparar; emprendió la huida; mientras los perseguidores lo enfrentaron también a bala.
El feminicida salió corriendo entre la manigua y mal herido, quedó tendido en un paraje lejano. Ahí… permaneció durante dos días, después que su mandíbula quedo destrozada entre los juncos de la selva a causa de un impacto de tiro de recamara y con un dolor tal vez indescriptible, el hombre prosiguió su camino, sosteniéndose la cara para no dejarse desangrar; posiblemente al perder fuerza, quedo tendido entre los matorrales y murió.

El prontuario de Rafael Antonio Torres, va más allá del imaginario del realismo mágico. Hace 12 años asesinó a una mujer, frente a la empresa transportadora, SotraMagdalena en Santa Rosa del sur, además de ser sindicado de haber envenenado al viejo, Juan Totuma, quien al ingerir guarapo, cayó al suelo botando espuma por la boca, causa del cianuro que le partió los intestinos.

Rafael Antonio, se conocía en las serranía de San Lucas, como un hombre de carácter, terco e intolerante, porque nunca le faltó el machete y la pistola.

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