La dulce tradición del dulce

Desde tiempos lejanos, cuando mamá y la abuela dejan que volara por los aires el aroma de los dulces que se preparaban con tanto cariño para sus hijos y nietos; hemos vivido una tradición que se resiste a desaparecer; regalarle al buen vecino, solo con el pretexto que nos devuelva una alegre sonrisa dulce, sino de compartir un manjar.

En las cocinas de guadua y palma de iraca, los viejos fogones de leña ardía, dándole ese toque mágico que solo lo pueden dar las mamás especiales de la ribera del río, que se inventaban esas recetas que deleitaban el paladar de propios y estaños.

Escolástica Iglesias Carreño, fue una de esas mujeres que heredó esa costumbre Santa, No sólo para aportar una porción a la Iglesia católica, sino para repartirla entre familiares y amigos… pero siempre marcada por la tradición con dulce de Guandul, ñame, algarroba, mango viche, yuca, frutas silvestres, plátano entre otras delicias y solo ustedes cuando opinen me puedan recordar; donde de seguro No podía faltar en la mesa el arroz de leche, lleno de magia para la familia autóctona.

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