Kevin, el ladronzuelo de la noche, tiene azotada a las vendedoras de comidas de Simití.

Por robarles varios elementos en sus puestos de comida o restaurante, tres negociantes de Simití, Bolívar, denunciaron ante la Sijin, por hurto y amenazas a Kevin Ávila Torres

Por robarles varios elementos en sus puestos de comida o restaurante, tres negociantes de Simití, Bolívar, denunciaron ante la Sijin, por hurto y amenazas a Kevin Ávila Torres; las afectadas se dirigieron ante la policía, pero se encontraron que el trepador de paredilla, el presunto ladronzuelo de la noche esta indocumentado, no ha sacado aun su cedula y NO lo han podido judicializar.

 

Este joven que fue denunciado por Marta Pacheco, Gladys Ávila, “La Mona” y Adela García, tiene un prontuario increíble, por haberle robado presuntamente al Profesor, Adalberto Toloza, a Genaro Larios, Juana Díaz, Miladi Chávez; David López, Olver Brache entre otros que aparecen en la lista roja y que informaron a nuestro medio que se sienten azotados por este joven de 18 años de edad que reside en la calle de Las flores.

 

Según las afectadas, este muchacho amigo presuntamente de lo ajeno es noctambulo, tiene tendencia de realizar sus actividades ilegales durante la noche y con una agilidad a tomado como guarida una casa abandonada de la difunta, Andrea, donde guarda los elementos hurtados. Gadys y Marta, lograron que el joven les devolviera un cilindro de gas propano, una licuadora, un bombillo y el dolor más grande fue que se le perdió una alcancía que tenía un promedio de 400 mil pesos ahorrados en monedas de 500 y mil pesos.

Pero estas trabajadoras están dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias, ya que Kevin las amenazó de muerte, diciéndoles: “Si siguen jodiendo y denunciándome les voy a sacar las tripas con un cuchillo de cocina, estoy joven y las pago con diez años de cárcel y salgo joven”

 

Estos robos caseros se han incrementado en los últimos meses, ya que los trasmalleros o pescadores furtivos han acabado con la especie de pescado y ahora hay tienen algunos un problema más agudo, la drogadicción. Los jóvenes tienen que robar para pagar el consumo de su adicción, problema de salud pública en los municipios del sur de Bolívar, que se ha incrementado en los últimos tres años.

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