José Luis Pacheco Escrivá, el alcalde que edificó su propio pueblo.

En medio de tantos coteros, que descargaban las piraguaguas, lanchas y motor-canoas que llegaban con mercancías al viejo puerto de Arenal; el remolino de extranjeros observaban los planos para la exploración y búsqueda de oro; allí en plena calle, al frente de la iglesia de Santa Rosa, comenzó a forzarse un pueblo que marcaría la historia en el sur de Bolívar.

Dicen que nadie es profeta en su propia tierra; pero cuando se trabaja por la comunidad, se buscan mecanismos para proyectarla el municipio al futuro. Pacheco Escrivá, resolvió las necesidades básicas insatisfechas y hoy le apunta a pavimentar la vía más antigua de Arenal del sur, La calle de San Antonio.

Aquella donde nació la palabra peyorativa de los arenaleros “patacas-posa”, es cuento del ayer; narran los nativos que cuando transitaban por sus vías, levantaban un torbellino y llegaban mojosos a sus casas, con los pies llenos de polvo; hoy al frente de la casa cural también habrá pavimento en concreto rígido y las viviendas de las familias humildes, mejoraran la calidad de vida; porque un Alcalde con vocación de servir, siempre la apunta, a que su gente viva mejor.

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