El riesgo de ser periodista

Cada día para el periodista en zona de alto riesgo y los que cubren noticias de orden público, corrupción, judiciales, sucesos y denuncias, son los más vulnerables a ser amenazados, sus noticias levantan escoyo en los denunciados; el número de comunicadores agredidos en el país, es cada vez mayor. Hoy superan los 200 comunicadores amenazados, perseguidos, golpeados, obligados a callarse o a dejar de hacer lo que dice este oficio: informar la verdad.

Cada día para el periodista en zona de alto riesgo y los que cubren noticias de orden público, corrupción, judiciales, sucesos y denuncias, son los más vulnerables a ser amenazados; sus noticias levantan escoyo en los denunciados. El número de comunicadores agredidos en el país, es cada vez mayor, hoy superan los 200 comunicadores amenazados, perseguidos, golpeados, obligados a callarse o a dejar de hacer lo que dice este oficio: informar la verdad.

En compañía de Manuel Salinas Hernández, de q´hubo Cartagena; Samuel Álvarez Beleño de Regionales del diario El Universal y David Torres Ruiz del Portal de eloriginal.co Principales Noticias del Magdalena Medio; quienes su fuerte es informar diariamente sucesos; cada día su riesgo es mayor; a esta situación se hace un análisis de reporteros asediados en Colombia, ésta cifra que se mantiene en los históricos reportes de fundaciones que protegen la libertad de prensa, muestran un indicador alto. El caso de Carlos Figueroa Díaz, director del portal Ideaspolíticas.co, quien denunció que el exesposo de la concejal Angélica Hodge, quien está detenida por presuntas irregularidades en la elección de la Contralora Distrital, lo amenazó, es una verdad de apuño que viven los periodistas que van más allá de la información.

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) y (Fecolper) Federación Colombiana de Periodistas, han dejado en claro al Estado colombiano, los agravantes y la vulnerabilidad de los periodistas que denuncian funcionarios y mandatarios corruptos, robos, jueces, fiscales, policías, militares, violadores, bandas criminales, mineros ilegales, narcotraficantes entre otros; es evidente que se convierten en objetivo de los denunciados o de las familias afectadas.

Un país donde se han registrado asesinatos, desplazados, exiliados, solo por el hecho de informar al pueblo sobre la corrupción que es en el momento el mayor flagelo que golpea a Colombia, por encima de los grupos armados y el narcotráfico.

Según algunos versados en leyes, los periodistas se han convertido en los verdaderos fiscales sociales, la comunidad en general se siente protegida o defendida de los delincuentes en el poder y cree más en los periodistas que en las autoridades judiciales; es decir que practicar el oficio desde la línea del periodismo como defensor de la democracia, sigue siendo un riesgo, porque o matan a los reporteros, o los persiguen, o los obligan a autocensurarse, algo que muchos comunicadores se niegan a hacer.

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