El Mayor General, que buscaba pretexto para estar al lado de la gente.

Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, el mayor general de Colombia, que cambio la imagen del ejército en el sur de Bolívar; igual que el aventurero y conquistador, Antonio de la Torres y Miranda, el pacifista y fundador de pueblos de Bolívar; Zapaterio, enseñó a los ribesureños que el pueblo tiene su tropa nacional, sus amigos.

En medio de todas las formas de violencia que azotan la región del Magdalena Medio; desde el narcotráfico, la minería ilegal, las bandas criminales y el paramilitarismo; el sur de Bolívar goza en plenitud de una fe y una paz, lograda NO solo por las políticas del Estado colombiano y los acuerdos con la Farc; sino que en este escenario de guerra también aparece un general, Zapateiro Altamiranda quien aportó su granito de arena a la pacificación de la zona.

Recorría a pie los senderos más escabrosos de las estribaciones de las cordillera Central y en chalupa se trasladaba a la Quinta Brigada en la ciudad de Bucaramanga; solo con el pretexto de estar al lado de la gente y compenetrarse en el interior de las comunidades.

Mientras el fogón de leña ardía con de calor rojo carmesí, el humo se dirigía al cielo, brotando mágicamente de una vieja casa del barrio, Betel, construida de caña amarga, bareque y palma de iraca. Recuerdo tanto como si fuera hoy que Zapateiro Altamiranda se acercó con mucho sigilo a la cocina de una de esas viejas matronas de Morales, Bolívar, que con su humildad resaltó el valor ancestral de sus tradiciones y costumbres de antaño; cuando dejó ver lo que cocía, el aroma de una suculenta sopa de mafufo, colicero o cuatro filos, él con su humildad que lo caracteriza se metió la mano al bolcillo y saco un billete de los grande, 50 mil pesos, y se los entregó a la humilde mujer, para que completara el almuerzo; ella pensó de inmediato comprar carne para brindarle un bocadito de comida al oficial, al que hoy es el Mayor General del ejército, Eduardo Enrique.
Mientras los niños a quien él le regaló uniformes de futbol y balones, lo esperaban con ansiedad en la cancha, enloquecidos a grito lo aclamaban; de igual forma le ocurrió a la familia Salazar, lo invito a la finca la Candelaria y allí el alto mando del ejército plasmó su rúbrica, para marcar el libro de la historia.

Ese es Zapateiro Altamiranda, el Mayor General que gestionó la pavimentación en concreto rigido de la plaza del corregimiento de Canelos en Santa Rosa del sur, pueblo icono de resistencia a los violentos; trajo el circo a los pobladores donde hay presencia de guerrilla; parques a los pueblos alejados, campeonatos y una serie de eventos sociales que mejoraron sin duda, la paz y la armonía de las comunidades… claro, sin dejar a un lado, la mano dura contra los criminales que doblegó a pulso limpio, sin violar los derechos humanos y dejar fuera del conflicto armado a los civiles.

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