El mayor elefante blanco, esta entre el rastrojo y el olvido… el CDI de San Pablo, Bolívar.

El símbolo de la corrupción y despilfarro más evidente en Bolívar, es sin duda alguna, el CDI de San Pablo, que esta tirado hace tres años en el rastrojo y en el olvido.

Este Centro de Desarrollo Infantil, CDI de San Pablo, al igual que el de Santa Rosa del sur, también se inició en el gobierno departamental de Juan Carlos Gossain, hoy, olvidado en el abandono por el gobierno de Bolívar; es el simbólica de la perversidad, de mal manejo de los recursos público, para beneficio algunos contratistas que su interés es solo el beneficio propio; ya que No se cumple el tiempo señalado en la pancarta corroído por el sol, el tiempo, la matamalezas y el agua; el gobierno de Dumek Paz, permite admite que esto ocurra ya que la obra que cumple cuatro años, está para entregar en un tiempo predeterminado de 8 meses, esto solo fue una farsa, una falacia.

Mientras tanto los niños y niñas de San Pablo, Bolívar, siguen esperando el espacio para mejorar sus condiciones de vida y desarrollo.
Esta obra ubicada a la salida del municipio, en una franja de familias humildes, muestra con tristeza el monumento a la corrupción y como el elefante blanco más grande que haya mostrado el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, para el sur de Bolívar, sigue perdido entre el yuyo y la maleza.

Hoy el gobierno local y la comunidad, como las madres comunitarias reclaman que se construya la obra y se castiguen a los usurpadores de los dineros públicos. EL CDI, ha durado más tiempo en el abandono y todo el mundo especula además que los recursos presuntamente reembolsaron están en la caneca; ahí, se refleja como una fotografía a blanco y negro, el despilfarro lo muestran las vigas de concreto y de hierro, ya están corroído, como el corazón de los contratistas que no dan la cara.

Este es el segundo mejor gobernador de Colombia como serán los demás. Hoy mostramos el mayor elefante blanco, mañana viajaremos a Cantagallo y le mostraremos que también está perdido en el olvido y terminamos con el grito del viejo Giraldo: ¡Arriba nuestro gobernado, que quiere a los niños, pero en el olvido!

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