Cantagallo, la canoa de la corrupción

Desde que Lelia Iglesias y Chelo Cuellar, lucharon tanto por independizarse del municipio de San Pablo; el botín de los corrupto es el jugoso presupuesto que enloquece a los alcaldes elegidos popularmente o encargados en Cantagallo, Bolívar, que utilizan en su logo “voy por lo mío” No para beneficiar a la comunidad, sino para engordar su propio vientre graso de codicia.

Como que todas las instituciones terminadas en “…rías” tienen focalizado los gobiernos anárquicos de este municipio, le tocó el turno a Ana Katherine Ochoa Orozco, alcaldesa encargada, a quien La Procuraduría General de la Nación formuló cargos por presuntas irregularidades en la suscripción del contrato para construir el acueducto de la vereda Patico Alto y Bajo, por valor de $3.732.482.003.

De acuerdo con las pruebas recaudadas hasta el momento, la entonces mandataria habría celebrado un contrato de obra con el consorcio Construcción Acueducto Veredal Paticos, al parecer, asumiendo compromisos que afectarían vigencias futuras, sin haber obtenido previamente la autorización del concejo municipal.
Para el Ente de control, Ochoa Orozco habría podido transgredir la Ley 819 del 9 de julio de 2003 que en su artículo 12 establece que “En las entidades territoriales, las autorizaciones para comprometer vigencias futuras serán impartidas por la asamblea o concejo respectivo.
La falta de la investigada se calificó provisionalmente como gravísima, cometida a título de culpa grave, por inobservancia del cuidado necesario que cualquier persona del común imprime a sus actuaciones.

Este es uno de los punto que ha dejado tras la reja a muchos exalcaldes de Cantagallo, pero todas los que han pisado el palacio municipal han quedado infectados por el cáncer de la corrupción, donde los mandatarios de turno hacen feria de contratos y las regalías la desbaratan por completo.

Recordamos la muerte política a Cesar Augusto Gil Crespo, quien la fiscalía le dictó medida de aseguramiento por el delito de peculados por apropiación y también cobijó la sanción de 10 años de inhabilidad por La Procuraduría a su tesorera, Lelia Iglesias de Sarmiento, como a Olga Ceballo, jefe de presupuesto.
El peor periodo fuera para José Humberto González Ángel “El Mochuelo” quien fue separado del cargo de alcalde, pasaron en ese periodo ocho mandatarios por la silla en los que nuestra memoria recuerda: “Édison Mariño, alcalde encargado, cuestionado por corrupción, luego de ser separado le siguieron: Jorge Humberto Gómez, Libardo Blanco, Demóstenes Ariza, Pedro Alí, José del Carmen Rincón y hasta el cura del pueblo ocupó el cargo para poner el orden… pero fue en vano, porque en el año 2009 reinaba la anarquía.
Cantagallo, Bolívar, es el municipio en el departamento de Bolívar que ha batido el record en la canoa de la corrupción.

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